Christa Pike, una reclusa de 50 años que permanecía desde hacía tres décadas en el corredor de la muerte en el estado de Tennessee, Estados Unidos, sobrevivió tras recibir dos dosis de inyección letal durante el procedimiento fijado para su ejecución.
Luego de la fallida administración de los fármacos, la mujer fue trasladada a un centro asistencial y permanece hospitalizada. De acuerdo con lo manifestado por su equipo de abogados defensores, Pike fue sometida a una situación de «innecesaria agonía» durante el proceso.
Pike se encontraba recluida a la espera de la pena máxima tras haber sido sentenciada por homicidio hace 30 años. Se aguardan precisiones institucionales sobre el estado clínico de la reclusa y sobre los pasos judiciales y penitenciarios que adoptará el estado de Tennessee tras la interrupción del procedimiento letal.
