Una comisión independiente constituida en el ámbito de la Premier League determinó que el Manchester City incurrió en infracciones sistemáticas a la normativa financiera durante un período de casi diez años. Según las conclusiones del informe, la entidad deportiva aportó balances distorsionados sobre sus cuentas para justificar erogaciones millonarias.

El expediente señala que la maniobra comprendió la presentación de contratos comerciales falsos con el propósito de inflar los ingresos institucionales por una cifra cercana a los 1.200 millones de dólares. De acuerdo con lo establecido por la liga, esta estructura contable irregular permitió al equipo concretar varios de los fichajes más cuantiosos del fútbol internacional.