Estados Unidos completó el retiro de sus últimas unidades militares de Irak, lo que marca el cierre formal de la misión desplegada en 2014 contra el grupo terrorista Estado Islámico, tras décadas de presencia armada derivada de la invasión de 2003.

Pese al repliegue de los efectivos en el terreno, las autoridades estadounidenses tienen previsto continuar brindando respaldo a las fuerzas de seguridad locales a través de tareas de formación e intercambio de inteligencia. Con este nuevo esquema, el gobierno iraquí asume plenamente la conducción operativa en materia de defensa.

El nuevo escenario de seguridad abre desafíos significativos para el país, en particular respecto a la contención de eventuales reagrupamientos del Estado Islámico y la creciente incidencia de milicias vinculadas a Irán en el equilibrio político y territorial de la zona.