Al menos 27 personas fallecieron como consecuencia de dos ataques armados perpetrados en las inmediaciones de Johannesburgo y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Ambos episodios se produjeron en espacios caracterizados por una alta concurrencia de público.

Según los datos preliminares de las fuerzas de seguridad, uno de los tiroteos tuvo lugar en un bar, donde murieron 17 personas. El segundo ataque ocurrió en un local de venta de comidas y dejó un saldo de diez víctimas mortales.

La Policía desplegó operativos de búsqueda para identificar y capturar a los responsables de los hechos, que generaron alarma por la reiteración de hechos de violencia armada en el país.